Tal y como vimos en un anterior artículo, la denominada como cronodieta propone adaptar nuestra alimentación y nuestra dieta a las necesidades cambiantes de nuestro organismo, dependiendo de las diversas horas y momentos del día.

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Una de las principales ventajas de adaptar nuestra dieta diaria al ritmo natural de nuestro cuerpo radica principalmente en que esta conducta puede ayudar, positivamente, a combatir el sobrepeso y la obesidad.

La característica principal de la cronodieta es que, de esta forma, los alimentos no acaban almacenándose en forma de grasa, ya que esta práctica tiende a satisfacer mejor las necesidades de energía de nuestro cuerpo.

¿Qué deberíamos comer en cada momento con la cronodieta?

  • Desayuno: Por la mañana, nuestro organismo produce la secreción de insulina, de las proteasas y lipasas. Por ello, el desayuno debe incluir grasas, proteínas e hidratos de carbono de absorción lenta.
  • A media mañana: En este punto del día se produce una bajada de glucosa, por lo que es necesario compensar esta disminución con alimentos que tiendan a proporcionarnos azúcares de origen natural, como los zumos o las frutas.
  • Comida o almuerzo: Es la principal ingesta de la jornada, ya que al mediodía nuestro organismo segrega amilasas y proteasas. Por ello, es el momento ideal para consumir hortalizas, proteínas (huevos, carne o pescado) y féculas.
  • A media tarde: Generalmente se produce una sensación de cansancio y de falta de energía. Por ello, se debe de favorecer un aumento de los niveles de glucosa, y esto se consigue con fruta, un pedazo de chocolate negro o 1 vaso de leche azucarada.
  • Cena: Debe ser ligera, ya que es la última comida del día y generalmente solemos tomarla antes de irnos a dormir. Lo aconsejable es optar por verduras, pescado o carnes blancas.

Más información | Cronodieta, la dieta para adelgazar con las horas

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