Conocemos que el sobrepeso y la obesidad son problemas que deben ser atajados de raíz por las personas que los padecen, principalmente porque su salud está en juego.

A la hora de perder peso, no sólo es de vital importancia mantener una buena autoestima, tener paciencia y ser fuertes, sino que se debe combinar con la práctica de ejercicio para, por ejemplo, reforzar las partes blandas de nuestro cuerpo que, con la pérdida de grasa, tienden a “colgar”.

En este sentido, muchos expertos aconsejan a sus pacientes la práctica de ejercicio físico para convertir la grasa en músculo, de forma que se refuerce el tejido muscular y la piel.

En las mujeres la pérdida de peso (especialmente cuando se trata de pérdidas de peso grandes), puede afectar a determinadas partes del cuerpo; entre ellas, los pechos.

Para poder elevar los pechos, existen técnicas quirúrgicas sencillas y avanzadas que pueden ser de gran ayuda para muchas mujeres.

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Una de las técnicas más utilizadas es la bautizada con el nombre de Mastopexia, y consiste en una elevación de senos a partir de una intervención quirúrgica en la que se eleva y mejora la forma de los pechos caídos.

Habitualmente se realiza con anestesia general, y su duración, si se permite la redundancia, no dura más allá de dos o tres horas.

Más exactamente, la intervención consiste en realizar una incisión circular alrededor de la areola prolongada por una incisión vertical hasta el surco submamario. Aunque cada cirujano, dependiendo de cada paciente, estudiará la técnica a seguir.

Según muchos especialistas en esta técnica, si bien es cierto que la intervención deja cicatrices visibles y permanentes, se debe tener en cuenta que éstas se difuminan con el tiempo.

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